ya es inevitable la caída y
los puntos de sutura
nos veremos con la espalda
contra el suelo
Abrázame
dije
la herida y
un intento de superar
el recuerdo
licor para
una
resaca
¿símbolo de estatus?
no
no me apetece
eres
me basta
“Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón.” (Andrés Segovia) "Escribir es defender la soledad en que se está." (María Zambrano)
ya es inevitable la caída y
los puntos de sutura
nos veremos con la espalda
contra el suelo
Abrázame
dije
la herida y
un intento de superar
el recuerdo
licor para
una
resaca
¿símbolo de estatus?
no
no me apetece
eres
me basta
Like anyone, I have my dreams.
But I’ve learned to hide them,
to protect myself
from fulfillment
Louise Glück
Ya no sé dormir sin ser un lagarto,
echo de menos el tiempo exacto
donde todo cobraba su justa medida.
Ya no sé buscar el sonido a
desmemoria en este disco sin aguja,
silencio y estampida de gaviotas
en sigiloso estruendo de matorrales.
Todo se ciñe
a estar fuera del porcentaje
a no estimar la ganancia adecuada
a no pronunciar la palabra comedida.
Ser en un lugar que no conviene
conlleva ir a la derrota una vez más.
Aguas rotas en el acantilado de mi espalda,
soy un niño en el vientre azul de tu cintura
mientras me acunas en un vaivén sin minutos
y susurras versos de salitre
que no entiendo.
No hay timón en la deriva
sólo ancla en la guarida de tu ribera.
Beso tus mejillas
y renazco,
renazco en el pleamar de tu viento
y espero,
espero un milagro de sal
que cure al fin mi última cicatriz.
Hoguera ardiente en las orillas de lo inmundo,
cielo de metal con lágrimas de infinito,
pupitre de un niño que llora
sin encontrar su sonajero.
Llama de amor fatuo
en un conjuro de escombros y despedidas,
locura de leyes sin ciencia,
vertedero de minutos sin flores ni acuarelas.
¡Fuego!
¡Qué renazca la Luna!
Que vuelva a pasar su luz
por el corazón.
Recolectar verbos
en una tierra de pasto
sin verde;
cincelar el ángel
que nunca cayó del altar.
Las orquídeas
no iluminan rostros
donde el silencio sigue
siendo silencio
en lugar de corchea.
Hasta Magritte sabe
que en ninguna pipa
se fuma
y que un verso no es un verso
sino exactamente
lo contrario.
y entre toda la nieve
y por entre todo el frío
salir a la mañana del silencio
en el pasillo sin tu nombre
para olvidar la sombra que sabe
que la ausencia es una forma de invierno
¿cómo se despereza un cuerpo tras la desbandada de un Ángel?
volver
dicen los que nada saben de esquinas con ecos de rapaz hambrienta
de puertas que no cierran con tanto polvo de huida
ya sucedió otras veces
bastó con esperar la calma
y amarrar el hilo que se quebró de la madeja
volver
sin la comisura llena de brindis
sin alzar el vuelo de ala pequeña
por algún camino de orilla sin luna
Tónica
Dominante
Subdominante.
Compases de triada y
caricias de quintas,
síncopas de un espacio mayor;
pasillo de polifonías
con tranquilos halls de monocordes,
lecho de arpegios
en sobremesa de lágrimas,
trémolo de un balcón con flores rotas,
dormitorio de fusas,
despensas de bemol.
Lugar donde el sueño revive
en una eterna coda sin nombre.
Subdominante
Dominante
Tónica.
(Calderón)Reconozco el índigo
que se alambra en la doblez del río
reconozco el banco
donde no nacen los besos
la calle con llovizna a pasado
el jardín donde ser viento
cuando no hay cometa
lugar de descanso
para un poema
de versos a la deriva
humedades de un sueño
que olvidó su retorno
sabor a vino y humo de niebla.
Esquivo las huellas de las olas
agazapado entre los muros del silencio,
escuchándote,
como viento en las noches,
soñando que las caracolas de tu pelo
descansan a orillas de mi pecho
y que como un albatros
que despliega sus alas al cielo,
engulles la distancia de tu lecho
para ser Afrodita en su marea
que arrastra mi boca a tus labios.
Será un Levante a la espera
el que mueva mi armada
a la conquista de aquella trinchera
que hay tras la fortaleza de tu ombligo.
¿Existe la inequidad del viento?
Hay fraguas que se tornan manso arroyo,
recesos en los meandros del camino,
cenizas que un día fueron ríos de lava,
devastadoras lenguas de fuego y besos
que arrasaron arbóreos paisajes de guirnaldas.
Más allá del poema,
hay una vida que duele,
un despertar de niño atolondrado,
un amor que se esfuma
o quizá que se despereza.
Todo tras el andrajoso telón del olvido,
tránsito de la memoria
que pretende aplacar el pasado
para evitar alguna herida venidera.
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
Luis García Montero
Cuánto habrá en mi pecho
que apacigue tu tormenta.
Si tú vinieras, amor,
si tú vinieras
y tu risa inundara
la oscuridad de este lecho,
todo acabaría siendo
el caudal imposible
que siempre dibujó aquella vereda.
Si tú vinieras, amor,
si tú vinieras,
no habría raya que separara mundos
sino vida que brotara
de esta implacable primavera.
Si tú vinieras.
Entra la noche
y atrás quedaron la risa,
la muerte y el dolor.
Entre tanto silencio
oigo el llanto de
aquel bebé que nunca fue.
Duerme, hijo mío,
duerme
y descansa en este pecho agotado
que jamás supo enseñar
su horizonte.
Barruntábamos el beso
que quedó olvidado en la memoria
mientras hundimos nuestra locura
hasta enterrarla bajo cemento.
No hay dobleces en la comisura
de mi pecho
y aunque fuiste más palabra
que alimento,
si te sueño en mi vigilia
siento que aún hay luz
a este lado del invierno.