lunes, 8 de febrero de 2016

Como bandada de pájaros,
llévame lejos
allá donde el amor
termine siendo humo de incienso.
Donde el corazón
descanse al cobijo
de la tarde oscura
y la Luna
ilumine los resquicios de esta vana locura.

Llévame allá 
donde los párpados se cierren,
las manos se serenen
y el olvido
abra la cancela
de un nuevo coraje.

Llévame allá lejos
donde su risa
sea el único sendero
de este sinuoso camino.

jueves, 4 de febrero de 2016

Human beings,
flesh,
bones,
hungry.
Yelling and begging 
for food.
Begging as I'm begging
for words:
my words,
your words.
Waiting for the fucking light
that will shine on the face:
your beautiful face,
my scared face.
Only the permutations of my eyes
will be able to see
the corners of the reality,
my reality….
my tiny reality
of this drop
into the Ocean.
Meanwhile,
the wood
still waiting
under the rock.
No es tiempo de quejas
ni lamentos.
No es hora de cavar en el pasado
las cuevas
donde dormitan
mis errores.
Bajo mi piel
se encuentra la eterna trinchera,
línea de fuego de esta
gran guerra.
Será
cuando mis manos tiemblen,
momento de blandir
mi vieja y oxidada
espada.
De nuevo,
comienza la batalla.

miércoles, 3 de febrero de 2016

«El amor infantil sigue el principio: Amo porque me aman. El amor maduro obedece al principio: Me aman porque amo. El amor inmaduro dice: Te amo porque lo necesito. El amor maduro dice: Te necesito porque te amo.»

El arte de amar, Erich Fromm. 

sábado, 30 de enero de 2016

Las palabras
se agolpan en el pecho
como hojas secas
de un otoño enajenado.
No se podrán nombrar
mientras los labios sigan secándose
al arrullo de unos besos
que no tuvieron el valor de dar.


Las melodías
se agolpan en el alma
como gotas de agua
en el estanque.


No se podrán tocar
mientras las manos tiemblen
con el recuerdo
de unas caricias que nunca
se atrevieron a regalar.


Enmudecer, enloquecer.


¿Cuándo volverás a dormir en
este regazo, 
Alegría?

miércoles, 27 de enero de 2016

No soy peligroso,
¿verdad, mi niño?
Es el amor
el que me hace actuar sin mesura
ni sentido,
absurdo como un
lunes con alegría.
Por eso volví de nuevo al insomnio,
al temblor en las manos,
al miedo a ser el cobarde de siempre
que no sabe decir lo que piensa.
Pero, ¿sabes?,
hoy me vi hermoso ante el espejo,
mi pelo recién cortado,
mi barba desaliñada,
mi camisa...
Sí, mi niño,
es el amor.
Y me gusta tanto
cuando me arañas la cara
y te ríes mientras observas mi boca.
Me gusta tu sonrisa
tanto como la suya.
Deberías haber visto esa sonrisa, mi niño,
no hay luz más dorada que esa sonrisa.
Me gusta cuando me abrazas,
y balbuceas cosas incomprensibles en mi oído.
Me gusta tanto.
¿Y qué haré, mi niño?
¿Qué haré si no hay números en mi cara?
¿Si no hay viaje?
¿Si no hay besos?
¡Maldita incertidumbre!
Será que mi única certidumbre eres tú,
mi niño.