Tanto es el peso
de este vacío,
tanta la piel que estrangula
mi otra vida
que mi espalda entera
se resquebraja.
Es sonido de silencio
esa palabra hueca
que hiere el alma
sosteniendo los deseos
que nunca sobreviveron.
Rompo esta jodida botella
contra el oxidado balcón
de mis sienes,
porque ya perdí el paso
en estrechos laberintos
y juegos de niños,
y he acabado trastabillando
en la penúltima abertura
de la rayuela.
Ahora, en este oscuro regazo,
mis dedos ansían
sentirse libres
entre melodías de pechos
y jugos de ambrosía.
Ya no hay espacio para la duda,
hoy empieza de nuevo
la batalla.
“Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón.” (Andrés Segovia) "Escribir es defender la soledad en que se está." (María Zambrano)
lunes, 23 de mayo de 2016
sábado, 14 de mayo de 2016
Presente (Minera)
Como una vela sobre el mar
resume ese azulado afán que se levanta
hasta las estrellas futuras,
hecho escala de olas
por donde pies divinos descienden al abismo,
también tu forma misma,
ángel, demonio, sueño de un amor soñado,
resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba
hasta las nubes sus olas melancólicas.
Sintiendo todavía los pulsos de ese afán,
yo, el más enamorado,
en las orillas del amor,
sin que una luz me vea
definitivamente muerto o vivo,
contemplo sus olas y quisiera anegarme,
deseando perdidamente
descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma,
hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.
Luis Cernuda
resume ese azulado afán que se levanta
hasta las estrellas futuras,
hecho escala de olas
por donde pies divinos descienden al abismo,
también tu forma misma,
ángel, demonio, sueño de un amor soñado,
resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba
hasta las nubes sus olas melancólicas.
Sintiendo todavía los pulsos de ese afán,
yo, el más enamorado,
en las orillas del amor,
sin que una luz me vea
definitivamente muerto o vivo,
contemplo sus olas y quisiera anegarme,
deseando perdidamente
descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma,
hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.
Luis Cernuda
miércoles, 4 de mayo de 2016
Todos mis intentos
son en vano.
Todos mis esfuerzos
por intentar gritar al cielo
caen
una y otra vez
en saco roto.
Nadie percibe
el color nítido de este amor
que ni yo sé
cómo hacerlo visible desde mis adentros.
¿Cómo decir que este amor
llena con lágrimas de alegría mi consuelo?
Intento todo,
pero nada puedo.
¿Para qué entonces
tanto dolor?
¿Por qué no se inunda con silencio
mi pecho
y se seca de pronto
el árbol oculto de mi estómago?
¿Por qué duele tanto el corazón
si ni siquiera sé
si estoy vivo o muerto?
Que la alegría deje paso a lo que siempre hubo; negro.
Y me doy cuenta de que
todo este lenguaje es absurdo
si solo yo entiendo
su significado.
son en vano.
Todos mis esfuerzos
por intentar gritar al cielo
caen
una y otra vez
en saco roto.
Nadie percibe
el color nítido de este amor
que ni yo sé
cómo hacerlo visible desde mis adentros.
¿Cómo decir que este amor
llena con lágrimas de alegría mi consuelo?
Intento todo,
pero nada puedo.
¿Para qué entonces
tanto dolor?
¿Por qué no se inunda con silencio
mi pecho
y se seca de pronto
el árbol oculto de mi estómago?
¿Por qué duele tanto el corazón
si ni siquiera sé
si estoy vivo o muerto?
Que la alegría deje paso a lo que siempre hubo; negro.
Y me doy cuenta de que
todo este lenguaje es absurdo
si solo yo entiendo
su significado.
domingo, 17 de abril de 2016
martes, 12 de abril de 2016
Otra vez
buscando un pilar
que sostenga
el edificio
que a punto estuvo
de derrumbarse.
Un asta
donde izar orgullosa
la bandera
que sucumbió a todas
mis batallas.
Perdí la brújula
en aquel monte perdido
donde aún resuenan con fuerza
las voces que me gritan:
¡Idiota!, ¡Siempre serás un idiota!
Y aunque de nuevo
las lágrimas
quemen el interior
de mi consuelo,
sé que dentro de mí
está la pieza que completará
por fin este interminable
puzzle.
buscando un pilar
que sostenga
el edificio
que a punto estuvo
de derrumbarse.
Un asta
donde izar orgullosa
la bandera
que sucumbió a todas
mis batallas.
Perdí la brújula
en aquel monte perdido
donde aún resuenan con fuerza
las voces que me gritan:
¡Idiota!, ¡Siempre serás un idiota!
Y aunque de nuevo
las lágrimas
quemen el interior
de mi consuelo,
sé que dentro de mí
está la pieza que completará
por fin este interminable
puzzle.
viernes, 1 de abril de 2016
Alegría interior (José Hierro)
En mí la siento aunque se esconde. Moja
mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores
sobre el sombrío corazón deshoja.
A veces alza en mí su luna roja
o me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
el árbol de mi vida se despoja.
Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
en el oculto reino en que se esconde,
la espiga de su mano verdadera.
Dirán que he muerto, y yo no muero.¿Cómo
podría ser así, decidme, dónde
podría ella reinar si yo muriera?
De "Alegría" 1947
mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores
sobre el sombrío corazón deshoja.
A veces alza en mí su luna roja
o me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
el árbol de mi vida se despoja.
Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
en el oculto reino en que se esconde,
la espiga de su mano verdadera.
Dirán que he muerto, y yo no muero.¿Cómo
podría ser así, decidme, dónde
podría ella reinar si yo muriera?
De "Alegría" 1947
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