Yo te he querido como nunca.
Eras azul como noche que acaba,
eras la impenetrable caparazón del galápago
que se oculta bajo la roca de la amorosa llegada de la luz.
Eras la sombra torpe
que cuaja entre los dedos cuando en tierra dormimos solitarios.
De nada serviría besar tu oscura encrucijada de sangre alterna,
donde de pronto el pulso navegaba
y de pronto faltaba como un mar que desprecia a la arena.
La sequedad viviente de unos ojos marchitos,
de los que yo veía a través de las lágrimas,
era una caricia para herir las pupilas,
sin que siquiera el párpado se cerrase en defensa.
Cuán amorosa forma
la del suelo las noches del verano
cuando echado en la tierra se acaricia este mundo que rueda,
la sequedad oscura,
la sordera profunda,
la cerrazón a todo,
que transcurre como lo más ajeno a un sollozo.
Tú, pobre hombre que duermes
sin notar esa luna trunca
que gemebunda apenas si te roza;
tú, que viajas postrero
con la corteza seca que rueda entre tus brazos,
no beses el silencio sin falla por donde nunca
a la sangre se espía,
por donde será inútil la busca del calor
que por los labios se bebe
y hace fulgir el cuerpo como con una luz azul si la noche es de plomo.
No, no busques esa gota pequeñita,
ese mundo reducido o sangre mínima,
esa lágrima que ha latido
y en la que apoyar la mejilla descansa.
Vicente Aleixandre
De "La destrucción o el amor" 1932 - 1933
“Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón.” (Andrés Segovia) "Escribir es defender la soledad en que se está." (María Zambrano)
martes, 14 de marzo de 2017
viernes, 24 de febrero de 2017
sábado, 11 de febrero de 2017
El vuelo partió.
Partió hacia donde lo hacen todos los vuelos.
En tierra,
el equipaje quedó cerrado
repleto de risas y llanto,
de caricias ocultas,
de un ingeuno sueño
inundado de palabras mudas,
de este terco amor callado
que de nuevo encontrará la escusa
para rendirse.
El vuelo partió
para no regresar.
O quizás sí,
¿quién sabe?
Partió hacia donde lo hacen todos los vuelos.
En tierra,
el equipaje quedó cerrado
repleto de risas y llanto,
de caricias ocultas,
de un ingeuno sueño
inundado de palabras mudas,
de este terco amor callado
que de nuevo encontrará la escusa
para rendirse.
El vuelo partió
para no regresar.
O quizás sí,
¿quién sabe?
miércoles, 11 de enero de 2017
Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse. Abrirse a ese destino significa, en última instancia, dar libertad al ser: esa libertad que está encarnada en el Otro, el compañero en el amor.
*Zygmunt Bauman. Amor líquido.
*Zygmunt Bauman. Amor líquido.
lunes, 2 de enero de 2017
¿Qué agua inunda
el dorado río
que cae sobre sus hombros?
¿Qué luz prende el sol
que ilumina el lejano horizonte
de su mirada?
Blanca la mejilla,
consuelo de perdidos besos.
Enigma de una sonrisa
digna un dios insurrecto.
¡Dejadme!
¡Ay, Dejadme!
¡Que sólo quiero descansar
en la remota bahía de
su pecho!
el dorado río
que cae sobre sus hombros?
¿Qué luz prende el sol
que ilumina el lejano horizonte
de su mirada?
Blanca la mejilla,
consuelo de perdidos besos.
Enigma de una sonrisa
digna un dios insurrecto.
¡Dejadme!
¡Ay, Dejadme!
¡Que sólo quiero descansar
en la remota bahía de
su pecho!
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