martes, 14 de marzo de 2017

No busques, no (Vicente Aleixandre)

Yo te he querido como nunca.
Eras azul como noche que acaba,
eras la impenetrable caparazón del galápago
que se oculta bajo la roca de la amorosa llegada de la luz.
Eras la sombra torpe
que cuaja entre los dedos cuando en tierra dormimos solitarios.

De nada serviría besar tu oscura encrucijada de sangre alterna,
donde de pronto el pulso navegaba
y de pronto faltaba como un mar que desprecia a la arena.
La sequedad viviente de unos ojos marchitos,
de los que yo veía a través de las lágrimas,
era una caricia para herir las pupilas,
sin que siquiera el párpado se cerrase en defensa.

Cuán amorosa forma
la del suelo las noches del verano
cuando echado en la tierra se acaricia este mundo que rueda,
la sequedad oscura,
la sordera profunda,
la cerrazón a todo,
que transcurre como lo más ajeno a un sollozo.

Tú, pobre hombre que duermes
sin notar esa luna trunca
que gemebunda apenas si te roza;
tú, que viajas postrero
con la corteza seca que rueda entre tus brazos,
no beses el silencio sin falla por donde nunca
a la sangre se espía,
por donde será inútil la busca del calor
que por los labios se bebe
y hace fulgir el cuerpo como con una luz azul si la noche es de plomo.

No, no busques esa gota pequeñita,
ese mundo reducido o sangre mínima,
esa lágrima que ha latido
y en la que apoyar la mejilla descansa.

Vicente Aleixandre

De "La destrucción o el amor" 1932 - 1933

viernes, 24 de febrero de 2017

Apiádate del vagabundo
errante,
del pasajero
frustrado.
Apiádate de estas quejumbrosas
manos que
mueren ahogadas bajo
el agua helada.
Apiádate del amor callado
que hierve en este profundo volcán
de entrañas.

sábado, 11 de febrero de 2017

El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida. 

F.G.L



El vuelo partió.
Partió hacia donde lo hacen todos los vuelos.

En tierra,
el equipaje quedó cerrado
repleto de risas y llanto,
de caricias ocultas,
de un ingeuno sueño
inundado de palabras mudas,
de este terco amor callado
que de nuevo encontrará la escusa
para rendirse.

El vuelo partió
para no regresar.

O quizás sí,
¿quién sabe?

miércoles, 11 de enero de 2017

Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse. Abrirse a ese destino significa, en última instancia, dar libertad al ser: esa libertad que está encarnada en el Otro, el compañero en el amor.

*Zygmunt Bauman. Amor líquido.






lunes, 2 de enero de 2017

¿Qué agua inunda
el dorado río
que cae sobre sus hombros?

¿Qué luz prende el sol
que ilumina el lejano horizonte
de su mirada?

Blanca la mejilla,
consuelo de perdidos besos.

Enigma de una sonrisa
digna un dios insurrecto.

¡Dejadme!
¡Ay, Dejadme!

¡Que sólo quiero descansar
en la remota bahía de
su pecho!
Que los días que están por venir
inunden de azul mi pecho.

Que otros corazones,
arropen mi corazón
haciendo que mueran mis miedos.

Que los océanos se estrechen.
Que las orillas se desdibujen.

Que la vida me ahoge sin piedad
con su vertiginoso y eterno
desenfreno.