martes, 20 de julio de 2021

Ojos

Yergue la rosa 

incólume al silencio

y se inunda la nariz

de indómitos ríos de miel 

que de tus ojos brotaron.


A veces, el verde sustituye

la negrura,

y oigo risas

al otro lado del río.


Malezas

 La llama pelea

empeñada en sumergirse

bajo la mar.


Aún conservo la llave

del cobertizo donde se esconde la locura,

pero no me quedan fuerzas

para seguir llenando esta fuente

que sólo emana lágrimas.


Ya no quiero luces de artificio

ni hogueras al borde de una cuneta

donde arde sin remedio la tristeza.

Ahora descanso

esperando que una melodía libere mi alma

de toda esta maleza.


lunes, 19 de julio de 2021

Nada

Porque ya no queda nada.


Y el vacío precipitó los lirios por el acantilado

y el alféizar se cubrió de malas hierbas

y la piedra enterró la arena de la playa.


Ya no queda nada.


jueves, 10 de junio de 2021

Alma

Inocencia ahogada en aquel cruce
y la vida continúa enganchada
a este manto de piel y llanto.


Desoye los bienaventurados consejos, Alma.


Ríe persiguiendo dolores,
grita en las entrañas del averno
y espera un alba que nadie sabe
si la noche traerá tras la resaca.


Dolor, 
gloria
y este arroyo de mansa calma

que azuza sus aguas hacia los desfiladeros infinitos  
del olvido.


sábado, 22 de mayo de 2021

Ángeles

 Salimos a la mañana

como águila que atisba horizonte.


Urdimos el pulso de las sábanas

saboreando el licor de nuestros vientres.


Es ahora,

en esta muerte entreabierta 

que ningunea la luz del alba,

tiempo en el que resurgiremos 

de nuestras pétreas cenizas.


Serán las gotas de sal resucitándonos

tras haber sido cadáveres

en el fragor de la ardua batalla.


Porque siempre juramos que la noche 

nos convertiría en ángeles.



viernes, 21 de mayo de 2021

 Al final uno hace lo que puede,

y aunque siempre intenta llegar al amor,

las más de las veces, 

queda varado en la punta de la orilla.


domingo, 25 de abril de 2021

Culpas

Hiel de culpa brotando a la alborada,

umbral de hierro forjando la herida,

pecho sin dádiva,

comisura encerrada entre la luz de tu boca

huyendo impasible hacia la oscuridad de la duda.

Porque sólo tu risa bastaría para sanarme.