Entra la noche
y atrás quedaron la risa,
la muerte y el dolor.
Entre tanto silencio
oigo el llanto de
aquel bebé que nunca fue.
Duerme, hijo mío,
duerme
y descansa en este pecho agotado
que jamás supo enseñar
su horizonte.
“Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón.” (Andrés Segovia) "Escribir es defender la soledad en que se está." (María Zambrano)
Entra la noche
y atrás quedaron la risa,
la muerte y el dolor.
Entre tanto silencio
oigo el llanto de
aquel bebé que nunca fue.
Duerme, hijo mío,
duerme
y descansa en este pecho agotado
que jamás supo enseñar
su horizonte.
Barruntábamos el beso
que quedó olvidado en la memoria
mientras hundimos nuestra locura
hasta enterrarla bajo cemento.
No hay dobleces en la comisura
de mi pecho
y aunque fuiste más palabra
que alimento,
si te sueño en mi vigilia
siento que aún hay luz
a este lado del invierno.
Arrancar el sollozo a jirones,
sucumbir a las cenizas
y hacer de nuevo brotar esa luz.
En mí,
que siempre supe de la eternidad
de tus ojos.