I'm all yours,
all my head,
all my back,
all my hands,
I'm all yours,
though you aren't mine,
not entirely mine
at least.
Always seeking you,
looking for your
poisoned kisses that,
sooner or later,
are gonna hit me.
I'd like to catch you
in every single sound,
in every single silence,
in every single moment that I can feel you.
But only sometimes,
only sometimes,
I can have your presence.
Only moments that looks like an eternity,
but no more than minutes,
even seconds.
Sometimes I can listen to you,
running through my fingers,
crossing my ears.
When you touch me,
you're able to make me feel great,
so fucking great,
and I become so insane,
that I can't put all those feelings
into words,
but into music.
And after that,
I'll be looking forward to seeing you
over and over again,
even knowing that you're an
ungrateful maiden.
“Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón.” (Andrés Segovia) "Escribir es defender la soledad en que se está." (María Zambrano)
jueves, 19 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
Como siempre
Como siempre,
la gran bola de piedra
vuelve a caer colina abajo.
Volver a recogerla
Para verla de nuevo caer
colina abajo.
Una y otra vez.
Como siempre.
Como Sísifo.
Como siempre.
la gran bola de piedra
vuelve a caer colina abajo.
Volver a recogerla
Para verla de nuevo caer
colina abajo.
Una y otra vez.
Como siempre.
Como Sísifo.
Como siempre.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Fuga y contrapunto
Lento moderato a ritmo binario y la
armonía comienza a fluir en una natural superposición de acordes: Do mayor, Sol
séptima, Re menor. Las pieles comienzan a erizarse.
Tras cuatro compases preliminares,
los bajos empiezan a envolver el ambiente con su majestuosa gravedad, guiando la composición hacia un
universo de colores y tonalidades infinitos.
Poco a poco, amalgamas de notas se despliegan
de manera insolente sobre todas y cada una de las triadas. Un sinfín de escalas,
dóricas, jónicas y frigias, juguetean en el vientre de la mismísima Euterpe,
haciéndola sucumbir a los encantos de sus sostenidos y bemoles que, sigilosamente,
van recorriendo sin pudor los más recónditos rincones de la partitura.
Armonía y melodía se entrelazan en
abrazos eternos y besos a varias voces.
Compases que avanzan
impetuosamente y tempo que va acelerándose. Las fusas remplazan ahora a las
corcheas, de mucho más lento caminar, y las pulsaciones comienzan a sincoparse.
Crescendo de gemidos, caricias y
sensualidades etéreas, inundan las líneas del pentagrama por las que transitan
vertiginosos ligados de semifusas, junto a progresiones de acordes invertidos y
de tensiones imposibles. Cromatismos y
atonalidades, acompañan el estrepitoso movimiento de cada figura.
Picados, arpegios y trémolos extasiados
van apelmazándose sin control al final de cada compás. Y de pronto. Silencio de
negra. Calderón sobre blanca. Coda.
Ahora, abatidos, yacen los cuerpos
exhaustos, al tiempo que la melodía continúa fluyendo con sus dulces armónicos
a través de pelos ralos, empapados de sudor y de placeres colmados.
De nuevo, la música, volvió a
culminar con éxito su labor.
jueves, 24 de octubre de 2013
Jaque Mate
Difícil coyuntura en la que me
encuentro, mi rey ha quedado visiblemente desprotegido y poco a poco se ha
ido minando toda una defensa que minuciosamente me había encargado de ir construyendo
durante el transcurso de la partida.
Primero cayeron los peones de
rigor, más tarde un alfil, torpemente movido por mi parte, sucumbió a uno de
sus caballos inteligentemente apostado detrás de su primera línea defensiva. Sin
solución de continuidad les fueron siguiendo caballos, torres y la reina. Ni
siquiera el enroque que obligaba la situación, consiguió mitigar los
cuantiosos daños que ya empezaban a ser alarmantes. Todas las piezas apartadas
del tablero gracias a sus movimientos rápidos y precisos.
Pero ha sido la pérdida de mi
último alfil, y penúltimo de mis bastiones, la que me ha colocado en esta comprometida
situación. Rey y peón solos ante un ejército de caballos, torres y alfiles
completamente intactos y dispuestos a doblegarse para defender a su
impertérrito rey.
Aunque ahora sé que su defensa no
es inexpugnable, y en mis circunstancias, no me queda más remedio que comenzar
el ataque.
Mi estrategia:
-
¡Te amo!
Ya veo mi peón introduciéndose sigilosamente, casilla a
casilla por su flanco débil, mientras mi rey ve camino libre por el
contrario.
-
¿Cómo dices?
Ella se había descuidado
demasiado, confiando en culminar cuanto antes mi derrota, pero en un par de sutiles
movimientos, mis irreductibles piezas han conseguido, inesperadamente,
acorralarla.
Por fin te tengo entre mis brazos.
Por fin consigo besarte.
Jaque Mate.
jueves, 17 de octubre de 2013
A lomos de tus cabellos
La vida se derrama a chorros
por entre mis encalladas manos.
Pero me planto en mitad del sendero
sin dubitativas miradas,
enarbolando como bandera tu boca
y llenando mis alforjas de tus curativos besos.
Dejando en el olvido innumerables paisajes
que al recordar
van quemando las orillas del alma.
Convencido de que jamás
volveré a transitar por aquellos caminos,
infestados de maleza y lodazales
hechos de desengaño y hastío.
Al volver a divisarlos,
a lomos de tus cabellos,
con paso firme me vuelvo
y retomando mi camino,
empiezo a comprender
que atrás quedarán
viejos delirios,
y que nuevas andanzas
traerán aire limpio
a mis pulmones podridos.
A lomos de tus cabellos.
por entre mis encalladas manos.
Pero me planto en mitad del sendero
sin dubitativas miradas,
enarbolando como bandera tu boca
y llenando mis alforjas de tus curativos besos.
Dejando en el olvido innumerables paisajes
que al recordar
van quemando las orillas del alma.
Convencido de que jamás
volveré a transitar por aquellos caminos,
infestados de maleza y lodazales
hechos de desengaño y hastío.
Al volver a divisarlos,
a lomos de tus cabellos,
con paso firme me vuelvo
y retomando mi camino,
empiezo a comprender
que atrás quedarán
viejos delirios,
y que nuevas andanzas
traerán aire limpio
a mis pulmones podridos.
A lomos de tus cabellos.
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