lunes, 12 de noviembre de 2018

Viviré en las alas del murciélago
que lloró la partida sin rostro.

Descansaré en aquel lecho de lluvia
que inundó un mar de eternas caricias.

Engendraré un negro latir de ceniza
en el inhóspito seno de la duda.

Perseguiré la huella del paso ahogado
que la masa forjó en su murmullo.

Hasta morir,
morir apostado
en un pálido latido inacabado. 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Silencio

En este nido sellado
de desbandadas rosas
donde el tiempo huye
de todo sonido inerte y desolado,
busco insomne como boca callada
aquel lecho agazapado
de olvidadas dudas.
Rastreo tu huella
entre la incólume luz
que inunda mi regazo
y ciego distingo
el pálido rescoldo de tu ceniza,
pétrea sombra de hondo vacío
que las palabras tendieron
en aquella alcoba muerta de lino.

viernes, 5 de octubre de 2018



Queda también silencio entre nosotros
Jaime Gil de Biedma



Olía a verano,
ella dormía levitando entre mis párpados
y yo toreaba insomne
en aquel oasis de entrelazadas manos
que velaban su vientre.

Sevilla sucumbía a su tez blanca
y Málaga, ‘la Bella’,
enmudecía sin remedio
ante su eterna sonrisa.

Todo era silencio,
interrumpido apenas por el eco ronco
de una tos envenenada,
grito lejano de un negro pulmón
en busca de abrazos.

Todo era silencio,
paraíso infinito de un universo

colmado de sutil belleza.

lunes, 10 de septiembre de 2018

¿Y qué si el miedo
bastara para provocar una sonrisa?

¿Y si el amor
se ocultara detrás de tanto dolor?

domingo, 19 de agosto de 2018

Vi esa muerte de ojos cerrados
desvanecerse en el eco eterno
de la distancia. 

Ya no hubo regreso
para un amor
olvidado en su locura.

Al final del destierro
todo se ocultó, 
enterrado en un regazo de cielo
que la blanca luna empañó
con su manto oscuro de tibieza. 

martes, 14 de agosto de 2018

Solo la espera.

Ese sonido inerte
que quiebre la blanca oquedad
de un destello.

El silencio 
busca ser asesinado
cuando la bahía de tu vientre
esconde una brújula
que no es capaz
de indicar el norte.

Mientras, 
un corazón resucita
aquí lejos. 

miércoles, 27 de junio de 2018

Abre la Luna 
y ya no me sonríe. 
La indiferencia azuza el viento
que envuelve mi lecho,
el silencio cabalga
sobre crines agrietadas
y unas manos muertas
como mi pecho,
pierden el sentido que un día tuvieron
las caricias.
Ahora
el olvido
es el gran guardián de mi
alma.