domingo, 10 de febrero de 2019

Álzate.
Que tus espasmos
recorran de júbilo mi espalda.
Que tu alegría llene
de lágrimas mis mejillas.
Que tu vida
inunde mi alma desierta.
Porque un abrazo tuyo
bastará para sanarme.

martes, 15 de enero de 2019

Volvamos juntos hasta
que la noche nos engulla,
volvamos al caparazón
oscuro de la tiniebla.

Resguardémonos de las anémonas
que persiguen nuestro aliento
de sangre.

Juntemos nuestros cuerpos
cuando nazca el enjambre
de un cálido hielo.

Juntémonos hasta que
este hechizo ennegrezca
y la sombra nos cubra
con su manto de pálido silencio.

martes, 8 de enero de 2019

Rompe el palo de seda
tez de pájaro alado
mira inconsciente al cielo,
arde en boca callado.

Finge la inmunda brea
inundando el cortijo
cerrado.

Huye olvido sin rostro
por veredas de grito
desalmado.

Ama al insomnio aislado,
fluye almidón de hielo
despierta en hondo abrazo
muere en beso sin miedo.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Viviré en las alas del murciélago
que lloró la partida sin rostro.

Descansaré en aquel lecho de lluvia
que inundó un mar de eternas caricias.

Engendraré un negro latir de ceniza
en el inhóspito seno de la duda.

Perseguiré la huella del paso ahogado
que la masa forjó en su murmullo.

Hasta morir,
morir apostado
en un pálido latido inacabado. 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Silencio

En este nido sellado
de desbandadas rosas
donde el tiempo huye
de todo sonido inerte y desolado,
busco insomne como boca callada
aquel lecho agazapado
de olvidadas dudas.
Rastreo tu huella
entre la incólume luz
que inunda mi regazo
y ciego distingo
el pálido rescoldo de tu ceniza,
pétrea sombra de hondo vacío
que las palabras tendieron
en aquella alcoba muerta de lino.

viernes, 5 de octubre de 2018



Queda también silencio entre nosotros
Jaime Gil de Biedma



Olía a verano,
ella dormía levitando entre mis párpados
y yo toreaba insomne
en aquel oasis de entrelazadas manos
que velaban su vientre.

Sevilla sucumbía a su tez blanca
y Málaga, ‘la Bella’,
enmudecía sin remedio
ante su eterna sonrisa.

Todo era silencio,
interrumpido apenas por el eco ronco
de una tos envenenada,
grito lejano de un negro pulmón
en busca de abrazos.

Todo era silencio,
paraíso infinito de un universo

colmado de sutil belleza.