una duda que retoma en esencia.
Saber que se perdió
sin dejar de ser perdedor despojado,
sin amor ni ceguera.
Altos cerros en ciudades,
mísero asfalto entre selvas.
Poco hay del horizonte soñado,
poco de las latitudes que engulleron la nostalgia.
Volamos al infinito de un alma
para regresar a un cajón vacío
con un silencio
que nos envolverá
en un manto nocturno
de semifusas.