El graznar de tu risa,
mantendrá con vida la poesía
que los helenos crearon
bajo indescifrables nombres
en los que tu pecho se halla postrado.
Mas tu alma,
no regará de colores
los inaccesibles campos
donde los sonidos juegan
creando sedosos
mantos perlados.
Y tu osadía descansará
sobre el lecho de estas temblorosas manos,
que habiendo perseguido tu desnudo cuerpo
por entre dolor, sudores y llantos,
no podrán más que sucumbir ante tus irresistibles encantos,
a manos de otros que,
usando fútiles engaños,
hicieron de ti la diosa
que a todos sus súbditos mantiene,
ensimismados,
bajo su regazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario