martes, 1 de julio de 2014

Un día de estos,
tendré que visitar al dermatólogo.

Quizá sea porque últimamente,
me cueste encontrarte
entre tanto número hueco,
tanta palabra vana
y tantas horas sin sueño.

Al menos consuela saber
que no hay de qué preocuparse.
Ella estará bien,
a pesar de las crisis
y de los tratamientos,
ella estará bien.

Y yo cada vez más desmejorado,
debería ir pensando
en visitar al dermatólogo.

Otra cerveza,
no va a calmar mi sed,
porque últimamente,
me cuesta mucho encontrarte.

Puede que
Cioran,
o Mingus,
o Kerouac,
o Mozart,
o aquella guitarra desafinada,
o aquellos ojos azules que me recordaron
que la huelga sigue siendo un derecho.

Prometo visitar
un día de estos al dermatólogo,
porque mi piel,
presenta ya signos
de que empieza
a cuartearse.

Y es que en este vagón perdido de Atocha,
me cuesta tanto encontrarte.

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