Un día de estos,
tendré que visitar al dermatólogo.
Quizá sea porque últimamente,
me cueste encontrarte
entre tanto número hueco,
tanta palabra vana
y tantas horas sin sueño.
Al menos consuela saber
que no hay de qué preocuparse.
Ella estará bien,
a pesar de las crisis
y de los tratamientos,
ella estará bien.
Y yo cada vez más desmejorado,
debería ir pensando
en visitar al dermatólogo.
Otra cerveza,
no va a calmar mi sed,
porque últimamente,
me cuesta mucho encontrarte.
Puede que
Cioran,
o Mingus,
o Kerouac,
o Mozart,
o aquella guitarra desafinada,
o aquellos ojos azules que me recordaron
que la huelga sigue siendo un derecho.
Prometo visitar
un día de estos al dermatólogo,
porque mi piel,
presenta ya signos
de que empieza
a cuartearse.
Y es que en este vagón perdido de Atocha,
me cuesta tanto encontrarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario