jueves, 11 de febrero de 2016

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, sometiendo a otra vida su vida, sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Luis Cernuda


Tarde de lluvia

y poesía.
Tarde de lágrimas
y de débiles
notas que juguetean 
entre los dedos.

De nuevo
sangran las entrañas.

Libre,
libre de los
corchetes y
de la rutina.
Maleable al viento
que de espaldas
me golpea.


Enloquezco
a cada paso
que impone el silencio,
mientras siento romper
las cadenas 
que abren la puerta
a la luz de este día.

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