Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Luis Cernuda
Tarde de lluvia
y poesía.
Tarde de lágrimas
y de débiles
y de débiles
notas que juguetean
entre los dedos.
entre los dedos.
De nuevo
sangran las entrañas.
Libre,
libre de los
corchetes y
de la rutina.
Maleable al viento
que de espaldas
me golpea.
Enloquezco
a cada paso
que impone el silencio,
mientras siento romper
las cadenas
que abren la puerta
a la luz de este día.
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