Sin llegar,
viniste.
Y envuelto
en la sangre amarga
que te atragantaba el gozo,
tu pequeño corazón
palpitó
e iluminaste con flores
el vientre que saciaba tu hambre
y colmaste de alegría
los rostros que te dieron luz
y soltaste de un plumazo
los lastres de todas las dudas
y decidiste aferrarte al día
a pesar de que se hizo de noche,
a pesar de los miedos,
a pesar de ser esbozo,
a pesar de las brújulas sin norte,
a pesar de los pesares,
a pesar de estar sintiendo
la vida.
“Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón.” (Andrés Segovia) "Escribir es defender la soledad en que se está." (María Zambrano)
martes, 8 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
huídas
Monótonos ríos desmantelan
viejos sedimentos desordenados,
mientras espléndidas playas se inundan
al arrullo de pétalos de hierro y fuego.
Flores de cerezo
esparcidas sobre vientres colmados
con lágrimas de cuencas secas
y frágil lamento quebrado.
Risas que se escuchan sordas
tras aguas de lenta pleamar
y podrido aliento.
Todo el verde surgido en la mañana,
a la tarde se convertirá en pálido viento seco.
Suerte que aún nos queda éste,
amor mío,
nuestro sendero.
Entonces,
¡huyamos por el espinado camino
que cruza el desolado huerto!
¡Agárrate fuerte a mi pecho y corramos!
que aquel sonido de guitarras
jamás acallaran las voces de nuestro desvelo.
Deja que te ofrezca mis brazos
para desprenderte
de todo tormento.
Y después huyamos,
amor mío,
por éste,
nuestro sendero.
viejos sedimentos desordenados,
mientras espléndidas playas se inundan
al arrullo de pétalos de hierro y fuego.
Flores de cerezo
esparcidas sobre vientres colmados
con lágrimas de cuencas secas
y frágil lamento quebrado.
Risas que se escuchan sordas
tras aguas de lenta pleamar
y podrido aliento.
Todo el verde surgido en la mañana,
a la tarde se convertirá en pálido viento seco.
Suerte que aún nos queda éste,
amor mío,
nuestro sendero.
Entonces,
¡huyamos por el espinado camino
que cruza el desolado huerto!
¡Agárrate fuerte a mi pecho y corramos!
que aquel sonido de guitarras
jamás acallaran las voces de nuestro desvelo.
Deja que te ofrezca mis brazos
para desprenderte
de todo tormento.
Y después huyamos,
amor mío,
por éste,
nuestro sendero.
lunes, 31 de marzo de 2014
Tras nuestro trono
Es tiempo de volver a tomar firme el timón,
evitando la deriva
y navegando nuevos sueños
que inunden de viento nuestras alas.
Es tiempo de desplegar mis párpados
para deleitarme de nuevo
con tu cristalina mirada.
Beber en los pechos
de miles de vacas sagradas
y acompañar a los argonautas
tras el vellón de Crisomallo
que el propio Jasón portara.
Todos esos pasos cortados
hicieron encallar la barca,
en esta arena
de fría e inaccesible mañana.
Evitar enamorarse de las mismas piedras
que ya se cruzaron en el camino,
y que siempre impidieron el paso
de la bella brisa de tu alborada.
evitando la deriva
y navegando nuevos sueños
que inunden de viento nuestras alas.
Es tiempo de desplegar mis párpados
para deleitarme de nuevo
con tu cristalina mirada.
Beber en los pechos
de miles de vacas sagradas
y acompañar a los argonautas
tras el vellón de Crisomallo
que el propio Jasón portara.
Todos esos pasos cortados
hicieron encallar la barca,
en esta arena
de fría e inaccesible mañana.
Evitar enamorarse de las mismas piedras
que ya se cruzaron en el camino,
y que siempre impidieron el paso
de la bella brisa de tu alborada.
martes, 25 de marzo de 2014
Depende
A veces escala cromática de atonalidades desordenadas,
otras lento vals acompasado.
A veces caudaloso arroyo que choca contra rocas afiladas,
otras balsa de agua estancada.
A veces ruidosa bandada de gaviotas buscando la mar salada,
otras torpe travesía entre desiertos de dunas.
A veces huracán,
otras apenas soplo.
A veces, todo depende de lo cerca que te encuentres.
otras lento vals acompasado.
A veces caudaloso arroyo que choca contra rocas afiladas,
otras balsa de agua estancada.
A veces ruidosa bandada de gaviotas buscando la mar salada,
otras torpe travesía entre desiertos de dunas.
A veces huracán,
otras apenas soplo.
A veces, todo depende de lo cerca que te encuentres.
domingo, 23 de marzo de 2014
Escurridiza Música
El graznar de tu risa,
mantendrá con vida la poesía
que los helenos crearon
bajo indescifrables nombres
en los que tu pecho se halla postrado.
Mas tu alma,
no regará de colores
los inaccesibles campos
donde los sonidos juegan
creando sedosos
mantos perlados.
Y tu osadía descansará
sobre el lecho de estas temblorosas manos,
que habiendo perseguido tu desnudo cuerpo
por entre dolor, sudores y llantos,
no podrán más que sucumbir ante tus irresistibles encantos,
a manos de otros que,
usando fútiles engaños,
hicieron de ti la diosa
que a todos sus súbditos mantiene,
ensimismados,
bajo su regazo.
mantendrá con vida la poesía
que los helenos crearon
bajo indescifrables nombres
en los que tu pecho se halla postrado.
Mas tu alma,
no regará de colores
los inaccesibles campos
donde los sonidos juegan
creando sedosos
mantos perlados.
Y tu osadía descansará
sobre el lecho de estas temblorosas manos,
que habiendo perseguido tu desnudo cuerpo
por entre dolor, sudores y llantos,
no podrán más que sucumbir ante tus irresistibles encantos,
a manos de otros que,
usando fútiles engaños,
hicieron de ti la diosa
que a todos sus súbditos mantiene,
ensimismados,
bajo su regazo.
viernes, 21 de marzo de 2014
Cuando la balsa
se tambalea
sobre un aceite de
oscuras dudas.
Es,
que el robusto
cepellón de estas raíces,
inunda con savia nueva
los poros de mis pobres ramas.
Es,
que los pies
echan a andar de nuevo
caminos que el olvido
cubrió con densa
maleza intrincada.
Es,
que la oscura oquedad
del mármol helado
queda enterrada bajo
las cenizas
que aquellos ardientes fuegos
provocaran.
Es,
que el poco ego
que se tuvo,
conserva la mucha dignidad
que se mantiene.
Es,
que la balsa,
de nuevo,
se sostiene.
se tambalea
sobre un aceite de
oscuras dudas.
Es,
que el robusto
cepellón de estas raíces,
inunda con savia nueva
los poros de mis pobres ramas.
Es,
que los pies
echan a andar de nuevo
caminos que el olvido
cubrió con densa
maleza intrincada.
Es,
que la oscura oquedad
del mármol helado
queda enterrada bajo
las cenizas
que aquellos ardientes fuegos
provocaran.
Es,
que el poco ego
que se tuvo,
conserva la mucha dignidad
que se mantiene.
Es,
que la balsa,
de nuevo,
se sostiene.
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