martes, 9 de junio de 2020

Al oído de una muchacha (Federico García Lorca)+Propina

Al oído de una muchacha


No quise.
No quise decirte nada.

Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de brisa y de oro.

Se meneaban.
No quise.
No quise decirte nada.


Federico García Lorca, Canciones






viernes, 22 de mayo de 2020

Ante el ruido de la calle,

de tanto museo encerrado,

de tanto verso encasillado.

Grita mi pecho diseminado

en cada nota de una triada

en tono menor.


Lloro la ausencia del infinito roto,

en este silencioso muro

de puertas y fronteras cerradas.


El Mar,

es el dueño lejano de un abismo

que deja oculto

su manto de seda

esperando a mis alas

queriendo de nuevo volar.


lunes, 18 de mayo de 2020

Rosales

Se agitan los prados

en la deshojada corona

de nuestro antiguo rosal.


Y tu frente adamascada

aglutina el infinito punto

de todo cosmos,

ese que genera la brisa

de un huracán mellado,

ese donde la Luna contempla

el absoluto rostro

entre las rosas y los lirios

de tus dudas.


Mientras,

maltrecho ya de camino,

me deslizo

por el instante mismo

en que tu luz

sacude el cuarto oscuro

de toda una empolvada Vida.



jueves, 30 de abril de 2020

encierro

ni el grito consiguió helar
la llanura desierta
y hay una soledad
en todas las palabras
que cruzan mi garganta

lo incierto se vuelve piedra
que se incrusta en el profundo
tuétano del miedo

¿dónde estarán mis hijos?

¿los no-nacidos?

¿y el Amor?
ese que siempre consigue desvanecerse
más allá de cualquier hilo luminoso

tropiezo de nuevo en la
inmensidad del océano
mientras afuera
la vida se engendra y se consume

apenas sigo encerrado
en este círculo oculto
que ahoga mi lamento

ahora
como siempre
la Vida se abandonó
a mi suerte



domingo, 29 de marzo de 2020

Versos de cuarentena

Porque en este silencio
sin olvido,
no hay fiebre
inmune a tu risa
ni abrazo que no llegue,
aun lejano,
al hondo susurrar
de tu verso.

viernes, 17 de enero de 2020

Oscila sin dicha la risa
entre el espejo opaco de mi piel
y la dulce memoria de un retazo.

Galería de robles
que cubre la mañana sin aliento,
ahondando en la vida del mendigo
que azuzó la mar
del licor que saboreo.

Aún persigo el loco río de sus ojos
que vieron sin reparo mi herida,
y muere el abrazo de un beso
perdido en el fondo
de cualquier olvidada cornisa.

jueves, 2 de enero de 2020

Como un mendigo
fui buscando
en la comisura roja
de tu turbante,
en la inalcanzable estrella
de tu espalda,
en la olvidada tos
de mis labios secos.

Perdidos en las calles de Barcelona,
evitábamos el destino
que marcan los peces
que siguen la corriente.

Nosotros nunca fuimos peces
ni seguimos ninguna corriente.

Como un mendigo
fui buscando tu beso,
un beso,
para perderme
en el infinito susurro
del tiempo.