domingo, 22 de febrero de 2015

Y entonces, triste, pero firme,    
perdóname, te ofreceré una vida    
ya sin demonio ni alucinaciones. 
José Hierro


No existirá patria más bella
que este destierro de notas
vertidas sobre el pentagrama de mis manos.

No habrá metafísica más profunda
que estos versos cantados
al son
de tus hermosos acentos.

No habrá religión más severa
que esta impía mañana
de voces
atravesando mi pecho.

No hay camino más directo
que todos estos,
mis recovecos.

¿Dónde andas agazapado ahora, miedo?

martes, 10 de febrero de 2015

No siempre la lógica
resuelve ecuaciones.

Puede que existan más puertas que renuncios,
pero, uno, se empeña continuamente
en no cruzarse con ellas.

Tantos ardores, queman.
Tantas conversaciones sin tintero,
que sabe Dios si verán la luz algún día.

Este papel en blanco con su nombre.
Todos mis lastres.
Demasiados zurrones.

Anoche, Billie, me lo susurró al oído. Me dijo:

'But beautiful to take a chance and if you fall, you fall'.

Y acabé rebuscando
esa nota que me diera un verso,
aquella palabra que estallara
                                         en melodía.

Rebusqué y rebusqué.

Pero no siempre la lógica
resuelve mis ecuaciones.

sábado, 31 de enero de 2015

El poeta es un fingidor./ Finge tan completamente / 
que hasta finge que es dolor / el dolor que de veras siente. 
 Fernando Pessoa




Nadie supo nunca
lo que tras las máscaras había.
Nadie, nadie tuvo el ánimo, o el valor, de indagar
más allá de los confines ocultos de mis ropas.


Conseguí dejar atrás
todos los deambulantes posibles,
y pude ocultar mis pieles
entre amorfas progresiones de acordes.


Mi corazón,
permaneció invisible
bajo un cuero de ojos hundidos.
Las letras, aparecieron tarde,
pero fueron capaces de enjugar
unas lágrimas que jamás existieron.


¿Será porque no soy más
que pasto para el olvido?
¿Será porque las máscaras siguen
continuamente apareciendo?
¿Será porque...?


Sí, Fernando, sí,
por eso será.





jueves, 22 de enero de 2015

Corazón coraza (Mario Benedetti)

Voz: Sâmara Araújo
Música: Roma





Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

miércoles, 21 de enero de 2015

"Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen."
Ludwig Wittgenstein


'Si sufres, sufre callando, hijo mío',
solía decirme mi abuela.

Y yo, me impongo el silencio como castigo,
el callar como redención,
la ausencia de palabras como penitencia.

En aquella esquina, solo se escucharán nocturnos de Chopin,
en esta habitación, la rabia de Coltrane,
en la otra, sus poemas.
Bajo mi almohada,
la inversión de ese acorde que altera mi digestión.
Solo eso.

El silencio será penicilina.

Porque por más que diga,
no tendré nunca razón,
y si la tuviera,
¡Qué le importa a nadie mi opinión!
¡Acaso es más válida que la de otros!
Los púlpitos no se hicieron para mis zapatos.

Ya hablará Almudena por mí porque ella es hermosa,
sin embargo, mi voz...

A veces, las sílabas se agolpan en mi boca
y balbuceo,
pero la garganta se me acaba rompiendo de vileza.

'No publiques tu pena, aunque te esté ahogando, que nadie se ría de ella'.

Mi abuela, siempre me aconsejaba bien.

domingo, 18 de enero de 2015

A mí, que el aplauso me sacó de mis casillas,
que lo grande me vino grande
y nunca conseguí ser lo suficientemente pequeño.

A mí, que no tuve manos para abarcar todos los cielos,
que preferí esconderme bajo la lluvia
y no enseñar las cicatrices de mi cuello
por miedo a que fueran admiradas o bendecidas.

A mí, que confundí caricias,
desestimé besos,
equivoqué abrazos,
no pude llorar derrotas,
evité pronunciar discursos
y acabé volviéndome loco con ilusiones absurdas.

A mí, que siempre seré incapaz de llegar a tiempo,
que nunca supe tomar la decisión correcta,
que por mucho que diga, nunca sabrá cómo lo siento.
Que de tanto callar me volví mudo
y de tanto hablar, gilipollas;
de tanto esperar, acabé desesperado
y de tanto olvidar, olvidé tener memoria.

A mí, que por no merecer,
ni su pelo,
ni sus ojos,
ni su boca,
ni emocionarme con esto
siquiera merezca.